Siempre pensé que llevaba un estilo de vida saludable. Batidos, avena, muchas verduras. Pero cuando quedé embarazada y empecé a profundizar un poco más en lo que realmente significaba "saludable", me asusté. No por la comida, sino por los objetos que usaba a diario.
Mi llamada de atención
Todo comenzó con un artículo sobre PFAS. Sabía vagamente que era "algo con química", pero cuando leí que se relacionaba con problemas de fertilidad e incluso cáncer, sonó una alarma. ¿Mi espumador de leche antiadherente? Lleno de teflón. ¿Mi viejo espumador de leche? Por dentro una capa de plástico que estaba decolorada y rayada. Qué asco.
Fuera con eso
Decidí hacerlo de otra manera. Fuera las ollas, los utensilios de cocina baratos, el espumador de leche con esa extraña capa blanca. En su lugar, elegí vidrio, cerámica y acero inoxidable. Más duradero, más limpio y más bonito.
¿Y ahora?
Ahora veo mi cocina con otros ojos. Se ha convertido en un lugar donde no solo cocino, sino que también vivo conscientemente. Y sí, a veces se siente como un lujo usar un aparato del que sé: esto es seguro. Safecourt ayuda mucho con eso: son productos en los que puedes confiar, sin que parezcan sacados de un hospital.

































































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