Suena alarmante: PFAS en la sangre de prácticamente todo el mundo. Pero ¿qué significa exactamente? ¿Cómo llegan ahí? Y, más importante: ¿qué puedes hacer tú al respecto? Nos sumergimos en la ciencia y te damos herramientas concretas.
¿Qué son los PFAS y por qué están en todas partes?
Los PFAS (sustancias per- y polifluoroalquiladas) son un grupo de más de 10.000 compuestos químicos que se usan desde los años 40 en todo tipo de productos. Hacen que los materiales sean repelentes al agua, a la grasa y resistentes al calor. Práctico, sí — y precisamente por eso han acabado en:
- Recubrimientos antiadherentes en sartenes (Teflon/PTFE)
- Ropa repelente al agua (Gore-Tex, impermeable)
- Cajas de pizza y envases de palomitas para microondas
- Cosméticos (máscara de pestañas, base de maquillaje)
- Extintores
- Alfombras y tapicería de muebles
El problema: los PFAS apenas se degradan. Ni en el medioambiente ni en tu cuerpo. Se acumulan — en tu sangre, tu hígado, tu leche materna. De ahí el nombre “químicos eternos”.
¿Qué dice la investigación?
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó en 2020 que la exposición actual a PFAS en grandes sectores de la población europea supera los límites establecidos. En concreto, para cuatro variantes de PFAS muy comunes (PFOA, PFNA, PFHxS y PFOS) se han demostrado efectos sobre la salud en:
- Alteración hormonal (tiroides, estrógeno)
- Menor respuesta a las vacunas en niños
- Colesterol elevado
- Fertilidad reducida
- Mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer (especialmente cáncer de riñón)
El PFOA — antes el PFAS más utilizado en sartenes — ya está prohibido en la UE. Pero miles de otros PFAS aún no lo están. Y la industria sustituye con frecuencia las variantes prohibidas por otras nuevas que, sobre el papel, son “seguras”, pero cuyos efectos a largo plazo todavía se desconocen.
¿Cómo se obtienen los PFAS?
Las tres principales fuentes de exposición a PFAS en los Países Bajos:
- Alimentos — a través de envases, sartenes o agua potable contaminada
- Material de cocina — sartenes antiadherentes dañadas, utensilios de cocina de plástico
- Entorno — agua subterránea o potable contaminada con PFAS (especialmente en determinadas regiones)
No puedes evitar por completo los PFAS — ya están en todas partes. Pero sí puedes reducir mucho la exposición a través de tu cocina.
¿Qué puedes hacer hoy?
Tira las sartenes dañadas. En cuanto el recubrimiento de una sartén antiadherente empieza a pelarse o muestra arañazos, los PFAS se disuelven en tu comida. Este es el momento de sustituirla — no lo dejes para más adelante.
Elige utensilios de cocina sin PFAS. Las sartenes cerámicas sin recubrimiento de PTFE, el acero inoxidable, el hierro fundido o los recipientes de vidrio son alternativas seguras. Comprueba siempre que en el envase ponga "sin PFAS" o "sin PTFE".
Presta atención a los envases de alimentos. Evita las palomitas para microondas en bolsa, las cajas de pizza como bandeja para servir y el papel antigrasa si no estás seguro de su procedencia.
Filtra tu agua potable. Un filtro de carbón activo elimina la mayoría de los PFAS del agua potable de manera eficaz.
Sustituye los utensilios de cocina de plástico por alternativas. Las espátulas de silicona, las tablas de cortar de madera y los recipientes de vidrio reducen tu exposición de forma considerable.
La buena noticia: cada elección consciente cuenta. No tienes que hacerlo todo en un solo día. Sustituye tu cocina paso a paso: empieza por los artículos que a diario entran en contacto con comida caliente — tu sartén, tu espumador de leche, tus recipientes para conservar alimentos. Ahí es donde la exposición es mayor.

































































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